

Es la discusión de los últimos tiempos, como quien dice: si no puedes con tu enemigo únete a él, y en verdad que es un tema demasiado complejo que hay que analizar con juicio.
Las cosas prohibidas son las más apetecidas y tal vez si se hace libre se frenaría el negocio prohibido y aminoraría la venta y el consumo de la misma. En tiempos remotos el café estuvo prohibido, y su venta y consumo fue duramente perseguido y sancionado, entonces tanto venta como consumo se extendió por todas partes hasta que tuvieron que legalizarlo, primero con algunos parámetros, aparecieron los sitios especializados para su libre consumo y al final hoy día hace parte de la economía de los países productores, entre ellos Colombia.
El whisky produjo una etapa violenta en los Estados Unidos con Al Capone a la cabeza y su mafia italiana, que salpicó a familias de las altas esferas gringas.
La hoja de coca estuvo legalmente comercializada en Colombia en décadas pasadas, la vendían disecada en las tiendas y la recomendaban los médicos para que los niños reconciliaran el sueño, y nadie se volvió adicto a ella. La marihuana la vendían metida en botellas de ron blanco revuelta con otras hierbas medicinales, el “ron compuesto” le llamaban, y servía para aliviar dolencias musculares y articulares. Recuerdo a un señor que tenían que esconderle la botella de “ron compuesto” para que no se la bebiera cuando llegaba en tragos, pero cuando lograba tragársela como que se emborrachaba y se trababa, mas sin embargo nunca se le dio por consumir marihuana.
Los médicos de entonces no recomendaban mucho la Coca-Cola, decían que su consumo podría volverlos adicto, pero a la gaseosa, porque se suponía que su nombre provenía de la coca con la que era elaborada.
Los indios de la Sierra Nevada consumen coca, el famoso poporo, y no son violentos ni delincuentes. La coca la consumían ciertas tribus ya procesada para comunicarse con sus dioses, bueno, era su creencia, pensarían que al estar vagando en su fantasía tenían el contacto con sus divinidades. En Bolivia por ejemplo los indígenas se oponen rotundamente que les prohíban el consumo de la hoja de coca que en ellos es tradicional.
Pero estamos viviendo otra realidad social y la violencia urbana es el plato del día, los hombres maltratan a sus mujeres sin estar bajo los efectos de droga alguna, les basta el alcohol, y su venta y consumo es legal. Si se legaliza la droga la tragedia sería peor porque se consumaría alcohol y droga o bastaría la sola droga para alejarse del espacio real.
El problema sería para los capos de la mafia que tal vez verían su negocio reventado, ya no necesitarían esconderse y el producto abierto al público dejaría de ser apetecible.
No se puede improvisar un asunto tan serio, hay que hacer una serie de estudios para conocer los pro y los contra de su legalización, campañas sociales y permanentes en barrios, escuelas, universidades, empresas, etc., y no limitarse a un tímido aviso antes o después de cada propaganda como ocurre con la publicidad de licores y tabacos “el exceso de alcohol o cigarrillos es perjudicial para la salud” y que difunden en forma atropellada y tergiversada.


Comentarios
osgir
18 Junio de 2012
1:24 pm
LEGALLLLLLLLLLLLL!