Recomendaciones - ¡El hombre lobo anda suelto! | soyperiodista.com
18 de Mayo de 2013
3 Junio de 2012 | Recomendaciones | (Colombia)

¡El hombre lobo anda suelto!

¡El hombre lobo anda suelto!
Foto:blogdecine.com

“El animal erizado sudaba copiosamente a cada paso que daba. Sus garras firmes y compactas dejaban una huella perfectamente marcada y profundamente impresa por el peso de su descomunal cuerpo. Al pasar el claro sin dificultad, su rostro desencajado brillaba por el sudor que le invadía la cara precipitándose en tenues e impacientes gotas que de vez en cuando lamía con su lengua bifurcada, refrescándose así, del calor infernal que sentía tratando de salir de aquella selva tupida.

Sin duda su cerebro trabajaba a ritmo forzado, igual que sus pensamientos y recuerdos que lo impulsaban desmedidamente hacia su objetivo con el fin de despedazarlo y poder borrar - de una vez por todas - aquella sensación de impotencia que no lo dejaba vivir, que lo tenía atrapado sin remedio en el tortuoso pasado, que lo vaciaba sin sentido, en donde el tiempo, el espacio y el movimiento habían sido devorados entre el oscuro agujero de donde había salido convertido en un engendro, lanzándolo al sinsentido de existir presa de la casualidad.

Entre la oscuridad se movía sigilosamente tanteando con mesura cada uno de los movimientos que ejecutaba. Avanzaba por entre los escombros con cautela y atento al mínimo movimiento extraño que lo pusiera en alerta, dispuesto a atacar sin contemplación y con saña cualquier cosa que se le cruzara. Sus ojos fijos y sin parpadear observaban atentos el contorno que continuaba desbotonándose lentamente de aquella construcción desvencijada como si una mano poderosa e invisible la estuviera zarandeando. Sus incisos, grandes, fuertes y afilados, se asomaban amenazantes por entre sus labios partidos lubricados constantemente con una espesa baba que caía sin hacer mayor esfuerzo.

Los lóbulos de sus puntiagudas orejas, inclinadas hacia adelante y con tenues movimientos laterales parecían detectar el susurro más insignificante a su alrededor, su fino olfato no dejaba en descubrir constantemente la naturaleza de cualquier alimaña, cosa o espectro sobrehumano que se pudiera encontrar desprevenidamente en el camino; sus músculos fuertes y tensionados sostenían con seguridad sentida toda la masa compacta de pelaje erizado como agudas púas, dispuestas también a entrar en acción cuando su descontrolada agresión de asesino despiadado se lo ordenara.

Por un momento comenzaron a llegar recuerdos que no había invitado, que se encontraban lejanos y perdidos, hechos mil que había olvidado, placenteros y dolorosos, agradables y tortuosos comenzando a respirar con dificultad. Creía ver sitios y acontecimientos y seres difusos, fantasmales que no dejaban ver sus verdaderos rostros, pero que su entender intuía de que alimañas se trataban, moviéndose a velocidades fantásticas a su alrededor.

Volvía nuevamente a su cometido avanzando y sintiéndose como un animal, como lo que verdaderamente era, su vil y maltrecha naturaleza, sudando y oliendo como un animal, caminando como tal en dos o cuatro patas, olfateando u oliendo, dejando su hedor impregnado en las paredes que rozaba; y volvían las imágenes de aquellos fantasmas, monstruos y demonios que lo habían -de seguro - creado, que igual que él rugían, que igual que él, sólo estaban ocupando un espacio que no merecían dedicados a roncar como cerdos, tragar como piltrafas, ****r ensuciando el mundo de sus porquerías y follar como ratas que era lo que mejor hacían...”

La anterior narración no se aparta lo más mínimo de nuestra propia naturaleza “humana” maltrecha y el calco perfecto de aquellos seres que con sus actos impactan sobremanera a la sociedad y dejan una brecha imborrable en la duda y cuestionamiento de lo que verdaderamente somos - si es que sabemos realmente que somos -. Animales carente de direccionalidad razonable, endeble, conspicua, ilusa y gaseosa dada a la fuerza de sus instintos auto-destructores y auto-destructivos, sugestiva y sujeta al vaivén de apetencias desenfrenadas rayando en la locura, en el desorden hacia la criminalidad en muchas formas y muchas maneras convertida en patologías, paranoias, psicopatías alimentadas psicóticamente en profundos desordenes de personalidad, ambivalencias sentidas bipolares que nos pueden llevar indefectiblemente en busca del thanatos y la autodestrucción violenta y explosiva, sin que sepamos que “demonio” o cual deidad abrió nuestra caja de pandora dejando libre nuestro filum desconocido.

Ante hechos aberrantes que rayan en la animalidad, - si no es nuestra misma animalidad que los promueve - dejan en entredicho nuestra propia “humanidad” resquebrajando nuestro iluso imaginario de perfección, e inteligencia colocándonos en el eslabón más primitivo de donde procedemos. Y toda la humanidad se rasga las vestiduras ante los ignominiosos hechos, juzgando, criticando, maldiciendo y dictaminando la muerte y el escarnio como única salida para resarcir el daño producido por el enajenado de turno ¿espejo, tal vez de nuestra propia naturaleza oculta que intuimos dentro de nosotros y no queremos dejar salir...?. En estas lides misteriosas cada uno tiene su propia respuesta de acuerdo a los monstruos, fantasmas y demonios que lo acompañan.

Unos alzan sus voces pidiendo justicia ( que de hecho la debe de haber por la seguridad del bien común ); otros se persignan mirando al maligno en los actos; otros tantos cuestionan el modelo de sociedad y la pedida de valores; muchos más señalan la degradación en que ha caído el ser humano con sus vicios degenerativos en todas sus formas. Le echan la culpa a la falta de padres en la infancia, al desamor, a la violencia y la agresión que vivieron de infantes, al modelo capitalista; y habrá otros tantos que ven los signos de los últimos tiempos para explicar lo incomprensible de dichos actos. Pero lo cierto de todo es que se encuentra inscrito en nuestro propio código genético mitocondrial.

La evolución por medio de la naturaleza no deja nada atrás, no desecha absolutamente nada, sencillamente lo transforma, lo acomoda, lo oculta y los conserva latente en los genes recesivos o dominantes, para luego manifestarse en generaciones posteriores, bien con sus actos de destrucción o mediante el desarrollo de cualidades excepcionales fielmente guardadas “explotando” en el ser que toco de turno dichas manifestaciones. ¿De qué otra forma se entienden los criminales o aquellos seres con valores excepcionales construyendo humanidad y sociedad?.

Basta apreciar nuestra propia evolución, el filum desconocido de nuestros antepasados, del Australopitecos al hombre erecto y de este al Neandertal generando el Sapiens y nuestro estado actual el Sapiens-Sapiens (hombre erecto pensante) para entender el legado latente que todavía la raza humana lleva en sus genes y su preformación.

Las diferencias son abismales. En tanto unos desarrollan una descomunal fuerza, se convierten en asesinos natos, violadores en serie, psicópatas agresivos, sin sentimientos ni asombro de duda - rayando en la locura - antropófagos por excelencia descuartizando a sus víctimas sin un asomo de dolor o sentimiento moral, ajenos a las leyes sociales y coexistencia grupal, enajenados e individualizados en todos sus actos, corruptos y corruptores, tramposos, sutiles, manipuladores y degenerados en todo el sentido evolutivo de la palabra; otros, son muestra clara de unión, amor, comprensión, sienten el dolor ajeno y desarrollan grandes cualidades morales, sociales e intelectuales en bien de sí mismos, su grupo y la sociedad en su conjunto haciendo la historia y recobrando la esperanza de una nueva humanidad que la naturaleza en su evolución proveerá solo con el paso del tiempo. Entre tanto, la sociedad se ha equiparado para hacerle frente a los rezagados biológicos creando cultura, leyes y censuras para contrarrestar el margen de los rezagados marcados por el destino de un simple hecho: la selección natural.

¡De que otra forma se explica la degradante muerte y la tortura a la que fue sometida Rosa Elvira de manos de un psicópata rezagado biológico y enajenado que - según las investigaciones - tiene tres prontuarios por delitos sexuales y una condena por homicidio? ¿La acción demencial de los policías que incineraron a dos indefensos animales en el barrio San Cristóbal? ¿El detenido que es agredido por las “fuerzas del orden” arrastrado por la moto de uno de los “representantes de la ley” en estado de indefensión sujeto por las esposas de la “autoridad”? ¿El niño indigente que murió a causa de haber sido rociado con gasolina por parte de agentes de la Policía Nacional, el pasado 6 de febrero en Suba? ¿El estudiante estadunidense Alexander Kinyoa que asesinó, desmembró y se comió parte del cerebro de su víctima? ¿El actor porno Luka Rocco Magnota sospechoso en Canadá por haber enviado partes desmembradas de un cuerpo por medio de una oficina de correos en Ottawa? o ¿El caníbal de Miami Rody Eugene quien el sábado pasado fue descubierto desnudo debajo de un puente comiéndose gran parte del rostro de su víctima, un hombre de 65 años?. Y todas aquellas conductas censuradas por la sociedad y por la humanidad dolida que a diario conocemos y que nos dejan atónitos cuestionándonos sobre la capacidad destructiva de nuestra especie.

Por: CARLOS ALBERTO PINO RIVERA/

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Comentarios

simonsimon

simonsimon

5 Junio de 2012
5:12 pm

¿Don Carlos de qué libro es la narración inicial de esta nota?. Quiero leerlo.

El animal erizado sudaba copiosamente a cada paso que daba. Sus garras firmes y compactas dejaban una huella perfectamente marcada y profundamente impresa por el peso de su descomunal cuerpo.

simonsimon

simonsimon

4 Junio de 2012
11:47 pm

Buen ensayo

Favián Omar Estrada Vergel.

Favián Omar Estrada Vergel.

4 Junio de 2012
12:28 pm

En mi novela La mulata Paulina Santos describo el origen de los kanaimas, seres teriántropos.

Favián Omar Estrada Vergel.

Favián Omar Estrada Vergel.

4 Junio de 2012
12:23 pm

La mayor parte de las descripciones basaban sus hipótesis en los belicosos indios caribes de Suramérica —exterminados por el holocausto de la Conquista—, con todas sus connotaciones de ferocidad, dardos y arpones ungidos con venenos mortales, antropofagia, extraños rituales y extraños dioses. No dormí en tres noches de averiguaciones confusas y fiebres terribles. Leí el registro en los respectivos diarios de navegación que hicieran Marco Polo y Cristóbal Colón que conducían a kanaima. Colón, por ejemplo, el día domingo 4 de noviembre de 1492, describió a los canimes —precursores de los kanaimas— de la siguiente manera sorprendente, que transcribo tal cual está en el diario del primer viaje, : “Entendió también que lexos de allí avía hombres de un ojo y otros con hocicos de perros que comían los hombres y que en tomando uno lo degollavan y le bevían la sangre y le cortavan su natura”. Otras descripciones coinciden en que se trata de la creencia en la existencia de una raza originaria de la caribe, cuyos miembros pueden transformarse en animales para consumar venganzas o castigos a través de maniobras crueles. Son seres reales que mantienen el orden interno de su cultura con sus propias normas, una especie de sociedad que habita con el mayor sigilo entre nosotros. Saqué mis propias y primarias conclusiones, luego de mucha lectura, sobre las condiciones que cumplen los individuos kanaimas: 1. Son humanos que se transforman en animales. 2. Matan y beben de la sangre de sus víctimas. 3. Castran a los hombres o colocan yerbas urticantes en las vaginas de las mujeres. 4. Atacan a individuos solitarios, etc., y otra lista de particularidades casi tan o aún más sorprendentes. Si ello era ser un kanaima, ¿Paulina mataría?, y si yo iba a ser igual, ¿también mataría? Empezaba a asustarme. (Fragmento de la novela La mulata Paulina Santos. Ed. La Serpiente Emplumada, Bogotá 2012)

Favián Omar Estrada Vergel.

Favián Omar Estrada Vergel.

5 Junio de 2012
12:57 am

Gracias, Carlos. Espero los comentarios de mi novela en un futuro.

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

4 Junio de 2012
1:15 pm

Muy interesante su narracion, Señor Estrada y el aporte de la cultura antropologica expuesto de fina pluma y documentacion, segun entiendo de su libro que pronto adquirire.
Agradecido por su aporte y sapiensa idonea en el tema
de Ud. Carlos Rivera.

jogafi

jogafi

3 Junio de 2012
12:42 pm

Carlos, en Colombia y el mundo andan sueltos muchos seres que son mas peligrosos, crueles e inclementes que el hombre lobo. EL "hombre", hablando genéricamente, ha caido en tal degradación e involución, a tal punto que los animales salen mejor librados y comportamentalmente resultan tener mejor comportamiento y reacciones.
Que faltarà por ver, saber, y padecer?
S. Cordial.

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

3 Junio de 2012
2:06 pm

Cada dia nos sorprenderemos aun mas de la lucha descomunal entre la civilizacion y nuestra propia naturaleza biologica animal. Parece ser, Jogafi, que el impulso natural se ha mimetizado ocultandose como virus, tomando fuerza para despues reinar en lo que le corresponde apareciendo violentamente en nuestras vidas y nuestra sociedad.
Buen dia.

ESCRIBANO13

ESCRIBANO13

3 Junio de 2012
12:46 am

Lo cierto de todo es que el Pitecantropos.erectus anda suelto en nuestras calles, en nuestro barrio, en el campo y las ciudades, al lado de nuestros niños, en la escuela y la universidad, la oficina y la fabrica y camuflado en todas las instituciones del gobierno, el Estado y la Nacion; tratando de pasar desapercibido y solamente detectado cuando comete cualquier acto vil que atenta contra la sociedad en su conjunto maquillado de modernidad. O si lo prefiere, el mismo Hombre lobo untado de corrupcion.