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Comente el anunciado plan de erradicación de la pobreza extrema > Noticias | 12 Marzo 2010 - 10:02am

Decidió dar la vida por la libertad.

Por: Hilb | Soyperiodista.com

Tras 85 días de huelga de hambre, el disidente cubano Orlando Zapata Tamayo, de 42 años, falleció este martes 23 de febrero de 2010. Es el segundo preso político cubano que muere en consecuencia de una protesta de este tipo.

Orlando Zapata Tamayo nació el 15 de mayo de 1967. Natural de Santiago de Cuba era albañil y plomero. Su posición pacífica al régimen era desarrollada bajo el seno del Movimiento Alternativa Republicana. Zapata se había enfrentado a nueve juicios y actualmente cumplía una pena de 36 años, condena que había sido dictada en el 2003 al “Grupo de los 75 disidentes” del que hacía parte. La dictadura castrista había dictaminado penas de hasta 28 años de prisión, por delitos como atentar contra la integridad del Estado, desobediencia, desacato y protestas a favor de los derechos humanos.

Zapata estuvo en prisión más de una vez a lo largo de su vida. El 6 de diciembre de 2002 fue encarcelado por primera vez en la cárcel de máxima seguridad Guanajay, en la ciudad de la Habana, tras ser detenido por agentes de la policía política cubana en la vía pública por el delito de Desacato. A pesar de ser excarcelado el 7 de marzo de 2003 fue detenido nuevamente el 20 del mismo mes en el barrio del Vedado, donde participaba  de un ayuno junto a Martha Beatriz Roque y cuatro personas más. Fue enjuiciado el 18 de marzo de 2004 y condenado a 3 años de prisión.

En la prisión Kilo 7 de la provincia Camagüey, Zapata Tamayo empezó una huelga de hambre el 2 de diciembre del 2009 que acabaría con su vida. Esto ocurrió después de que el Gobierno se negara a aceptar sus demandas, entre ellas, ser tratado como un “prisionero de conciencia”, vestir la ropa blanca de disidente y no el uniforme de recluso común. A su vez, protestó por las condiciones en que se encontraban los presos políticos y el trato hacia estos en prisión.

El disidente optó por  alimentarse únicamente con la comida, que cada tres meses, le llevaba su madre. Durante el último mes la dictadura aplicó medidas de presión como dejarle 18 días sin agua, lo que provocó fallas en un riñón. A continuación fue sometido periódicamente a un tratamiento con suero para la hidratación de su organismo.

El pasado martes 23 de febrero murió en el Hospital Hermanos Ameijeiras debido a la gravedad de su estado de salud. Este es el segundo opositor cubano que fallece tras una huelga de hambre en la cárcel. El primero fue Pedro Luis Boitel, poeta y líder estudiantil, que luchó contra la dictadura de Fulgencio Batista y la de Fidel Castro. El 25 de mayo de 1972 murió en la prisión Castillo del Príncipe tras no ingerir alimentos durante 53 días.

La madre, Reina Luisa Tamayo, denunció la muerte de su hijo como un atropello más de la tiranía castrista. “Lograron lo que ellos querían. Acabaron con la existencia de un luchador por los derechos humanos. Muchos hermanos (opositores) me acompañaron, pero hemos sido reprimidos y custodiados por los agentes de la seguridad del Estado hasta el último instante del recorrido", dijo la madre del disidente, en comunicación telefónica.

A Banes, su pueblo natal, llegó el cuerpo de Zapata Tamayo el miércoles 24 de febrero a la 1pm. Sin una velación previa, las autoridades ordenaron enterrarlo dos horas más tarde. No obstante, los familiares se opusieron y tras la autorización desde la Habana, dieron santa sepultura la mañana del jueves en medio de un gran despliegue de seguridad, mediante el cual preverían futuras protestas civiles.

La gran mayoría de los ciudadanos no conocieron el hecho sino hasta horas más tarde debido a que la prensa oficial cubana omitió la muerte de Zapata. La única referencia oficial del fallecimiento del disidente llegó del presidente Raúl Castro, quien frente a periodistas brasileños y cubanos, lamentó el hecho pero lo atribuyó a la confrontación de medio siglo con Estados Unidos y dijo que en “Cuba no se tortura, salvo en la base naval y prisión estadounidense de Guantánamo”.

“Los prisioneros políticos viven en condiciones "horribles" y no tienen "ningún derecho" ni "ningún mecanismo para protegerse de los abusos" del régimen”; "Es una tragedia", señaló el subdirector de la ONG Daniel Wilkinson al referirse a la muerte de Zapata. Además llamó la atención a EE.UU y a la Unión Europea (UE) manifestando que el embargo a la isla por parte de Washington, que data de 1962, y la posición común de Bruselas no “han logrado nada”. Por ello, pidió a Washington y Bruselas emplear “políticas de presión eficaces” para desarrollar una estrategia de “presión multilateral” que ayude a los presos políticos.

Igualmente el representante republicano Mario Diaz Balart, pidió al gobierno del presidente Barack Obama que “se solidarice con el pueblo cubano y deje de apaciguar al régimen castrista con conversaciones directas y concesiones unilaterales, mientras héroes como Orlando Zapata siguen muriendo en las cárceles castristas”.

La muerte de Orlando Zapata Tamayo es tan sólo uno de los casos de tortura y terror bajo el régimen castrista. Los medios de prensa nacionales no mencionaron la huelga de hambre ni la muerte del opositor. Incluso las declaraciones de Castro fueron previamente editadas para obviar el tema. Actualmente continúan en prisión cincuenta y dos encarcelados de los setenta y cinco detenidos en el 2003. ¿Cuánto huelgas de hambre, asesinatos y sometimientos  deberá sufrir el pueblo cubano para derribar el sometimiento castrista?

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