

Tanto al presidente Ernesto Samper Pizano como a Juan Manuel Santos, en otros tiempos llamados “los guerrilleros del Chicó”, la idea fue y es no dejarlos gobernar por consabidas circunstancias que los colombianos ya conocen de sobras. Al primero, dado que el perdedor Andrés Pastrana Arango salió como expulsado por un resorte, “casette” en mano, hacía donde residen sus patrones, es decir, hacia Estados Unidos y llevaba el mensaje donde se decía algo así como que “a Samper lo había hecho presidente los dineros de la “mafia” de la droga de Colombia”. Mientras que al presidente Juan Manuel Santos, acusado del crimen de lesa maña de haber dejado podrir, “por falta de amoroso cubrimiento de gallina clueca”, los huevitos de la “seguridad democrática”, trocándolas por la locura presidencial socialistoide, tipo siglo XXI, pegada del populachero del Hugo Chávez, ideas que lo infectaron y que le dio por endonarles a las chusmas colombianas la educación gratuita, y estar “contra los terratenientes de Colombia”, con los programas de la tal restitución de tierras a las chusmas rurales auxiliadoras de las guerrillas.
En Colombia, y por extensión en América Latina, a nombre de consignas legales aupadas y camufladas de benignas se han hecho los peores males a Colombia y a los países ibéricos. Con la tal “Seguridad Democrática” se lesionó la Constitución de 1991, la llamada “Constitución de la Paz”, en virtud de que se consiguió como todas las constituciones de Colombia, después de silenciar los traqueteos de las armas con el M-19, movimiento que se fundó derivado de rebeldías por las trapisondas hechas en el gobierno de Lleras Restrepo para entregarles el poder a Misael Pastrana Borrero, y la dejación de armas de otros sectores como el Quintín Lame.
Además, la adjetivación de ser la Constitución de “la Paz” es en virtud de que es una “Constitución garantista”.
Y esta Constitución, cuyo símbolos grafican de manera ideológica la veinteañera foto donde estampan sus firmas los constituyentes, o sea, los Doctores Horacio Serpa Uribe, Álvaro Gómez Hurtado y Antonio Navarro Woolf, en representación de los partidos: Liberal, Conservador y el M-19, de Colombia.
Pero, una constitución donde se dice que Colombia es un país en el cual cabe todo mundo, con sus garantizados derechos naturales y fundamentales, no es la óptima para estos países, según los modos de pensar retrógrados.
Una Constitución es buena para esos sectores donde el Centralismo Agobiante e Irritante y la Ley de los Caballos así como las permanentes dependencias centralistas sean las férulas del buen vivir para algunos y determinados colombianos, ya que las grandes mayorías no importan un bledo.
De allí que Colombia necesita de un partido como el Polo Democrático Alternativo (PDA) con una candidata emanada de la izquierda altruista, que según la historia, que ha dado la Oligarquía colombiana como lo es la Doctora Clara Eugenia López Obregón, con la consabida preparación intelectual científica y técnica, además de sus experiencias en gobernar con su tío Alfonso López Michelsen, y el dominio que de sobra tiene en la rama de la economía humanística. Además de lo rebelde sano de sus antepasados, como lo son el héroe, prócer y mártir cartagenero fusilado al lado de Camilo Torres Tenorio, o sea, Manuel Rodríguez Toríces Quirós, Ambrosio López, el dos veces presidente Alfonso López Pumarejo, cuyas consignas “La Revolución en Marcha” trató de reivindicar con la de “Para Cerrar la Brecha” Alfonso López Michelsen, en su “Mandato Claro”.
Estos mandatos se trataron de frustrar en virtud del accionar delictual sombrío de la “Mano Negra de Colombia” quienes lo hicieron a fín de que las reivindicaciones de los colombianos más desvalidos no se conquistaran.
De nuevo, la frustración de la posible ascensión al poder de parte del partido de izquierda como lo es el Polo Democrático Alternativo (PDA) cuya venta parece que hizo Gustavo Petro Urrego, al denunciar los “Efectos pero no las Causas” de los delitos que bautizaron con el remoquete del “Carrusel de la Contratación”.
Se afirma que denunció los “Efectos”, pero no las “Causas” en virtud de que las casusas fueron un plan siniestro llamado “Operación Amazonas” que consistía en acabar con la izquierda colombiana con énfasis en el Polo Democrático Alternativo (PDA), arrasando con sus miembros y dirigentes principales, por cualesquiera de los medios posibles. Y dentro de esas hojarasca tenía que caer el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas y su hermano el senador Iván Moreno Rojas...
Todo el cuento de “La Operación Amazonas” era del conocimiento del actual alcalde de Bogotá Gustavo Petro Urrego, denunciando el “Efecto” (El Cartel de la Contratación), pero no la “Causa”(“La Operación Amazonas”), y se hizo el loco artificializando una crisis con el Polo Democrático Alternativo (PDA), para crear de inmediato su grupo político y salir triunfante a la alcaldía de Bogotá.
De manera pues que necesitamos nosotros los colombianos una prenda de garantía que nos represente con idoneidad y claridad meridiana, sin estar distrayéndonos con sofismas de distracción de guerras mandadas desde el exterior, con los únicos y exclusivos propósitos de no dejarnos vivir sino entre guerras, o sea, fuego cruzado, sudor, sangre y dolor, que es lo que en palabras sencillas traduce la tal “Seguridad Democrática”, cuyos “huevitos dejó podrir el presidente Juan Manuel Santos”, según el ex presidente Álvaro Uribe Vélez.


Comentarios
luifernd
28 Julio de 2012
6:30 pm
Si Señor, Dr Osgir.Envidia es pesar por el bien ajeno.Felicidades!!!
luifernd
28 Julio de 2012
6:30 pm
Si Señor, Dr Osgir.Envidia es pesar por el bien ajeno.Felicidades!!!
osgir
28 Julio de 2012
8:33 am
La envidia es un producto de exportación que acabaría con cualquier TLC en Colombia.